El obispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio Munilla, ha publicado el libro Sexo con alma y cuerpo, en el que ofrece pautas para vivir, según él, una “vida afectiva saludable”. La obra, en la que ha colaborado la seglar consagrada de la Fraternidad en el corazón de Cristo y responsable del programa educativo Aprendamos a amar, María Begoña Ruiz, se presenta como una respuesta “a cantidad de preguntas que inquietan a muchos jóvenes”. Para el prelado, la educación sexual de los adolescentes se basa en la genitalidad y sufre muchas carencias, por lo ha querido aportar su grano de arena.

“¿Es posible esperar hasta el matrimonio para tener una relación sexual?”, se plantea el obispo. “Sí”, contesta. Munilla recomienda la castidad como antídoto a la “vanalización de las relaciones”. Para él, la “cultura del rollo, en la que un día me lío con uno y otro, con otro”, genera una fuerte “frustración”. “Aunque pueda venir una generación que no entienda el valor de la castidad en el noviazgo, hay que seguir haciéndose la pregunta de por qué el noviazgo es una llamada a la castidad en el cristianismo, cuál es la razón profunda de esto”, asegura. “Es muy distinto el placer que se obtiene de una relación sexual sin amor del de otra relación en la que amor es lo que se quiere comunicar”. Munilla equipara así ambas relaciones al “jamón de jabugo o jamón de paleta cocida”. “Se llama jamón pero no es lo mismo”, ironiza.

Las opiniones vertidas por el obispo en el libro están causando una fuerte polémica. Afirma que “el placer no es un fin en sí mismo”, y que la masturbación es un ataque al propio cuerpo, por lo que anima a los lectores a “luchar por no masturbarse”, ya que estas acciones llegan a “esclavizar” a la gente. “Cuando el placer se convierte en compulsivo nace una ruptura de la sexualidad y el amor”, lo que “acaba convirtiéndose en un cebo para el consumismo y para controlar las masas y a veces quitarnos nuestra libertad”, continúa Munilla.

También habla del rol de la mujer en las relaciones. En su opinión, “una persona, por el hecho de ser mujer, va a ser cíclica, y tendrá unos procesos hormonales concretos en relación a su fertilidad”. El “estado de humor” de ellas varía: “pueden estar más sensibles o susceptibles, a algunas les da por la actividad o por la limpieza, se sienten más o menos vitales…”. Cosas de mujeres, según el obispo.

Origen: Lecciones de sexo del obispo de San Sebastián

Share Button